FERTILIZACIÓN Y ABONOS

La periodicidad de fertilización un factor que dependerá de la planta, la maceta y las condiciones generales en la que se encuentre la misma, por lo tanto se recomienda dejar esta tarea en manos de alguna persona capacitada para evitar la quemadura de la planta. 

Aunque se cuide una planta con regularidad y con atención y disfrute de un marco ideal, necesitará siempre un alimento, ya que las reservas naturales contenidas en el substrato se extinguen. Por lo que deberemos ponerle periódicamente un abono, en estado líquido o sólido en forma de píldoras para que la planta se desarrolle armoniosamente. Se distinguen:

·        Abonos químicos: son abonos de síntesis, que ofrecen los elementos en su forma más pura. La mayoría son empleados para cuidar las plantas de interior.

·        Abonos orgánicos: a partir de harina de hueso o sangre desecada. No son muy recomendables para las plantas de interior dado su mal olor. 

Valor nutritivo de los abonos 

El desarrollo armónico de una planta requiere esencialmente tres elementos nutritivos:

-         El nitrógeno (N) necesario para el crecimiento.

-         El fósforo (P) indispensable para la formación de nuevas hojas y capullos florales.

-         El potasio (K) útil para que las plantas sean fuertes y resistan  parásitos y enfermedades.

Un abono nitrogenado ayuda a una planta que está en pleno crecimiento; un abono con fósforo favorece el desarrollo de las raíces y de las hojas jóvenes, antes y después de la floración. Un abono potásico irá muy bien después de la floración.

Además de estos, un abono lleva consigo otros elementos, conocidos como oligoelementos (magnesio, azufre, hierro, zinc, boro, manganeso, cobre y molibdeno), que son indispensables para la vida de una planta. Su presencia es mínima, pero su ausencia provoca amarilleamiento, oscurecimiento y necrosis de las hojas. 

Modo de empleo de los abonos 

·        Abonos líquidos y en polvo disolvente.

Estos abonos deben disolverse en agua y aplicarse durante los riegos. Tienen la ventaja de poderse disolver con uniformidad en el substrato. Su acción es rápida y se debe respetar la dosificación para evitar posibles quemaduras por intoxicación.

·        Abonos en forma de comprimidos y bastoncillos.

Estos tipos de abonos son muy apreciados por su simpleza y facilidad de empleo. Utilizados a razón de uno o más por maceta , su acción es generalmente lenta y prolongada.

El único inconveniente que tienen es que concentran los elementos nutritivos en un sitio, lo que puede provocar quemaduras de raíces.

·        Abonos en polvo y en forma granulada.

Debemos mezclarlos con el substrato al trasplantar o esparcirlos sobre la tierra. Su acción es lenta y duradera.