HUMEDAD DEL AMBIENTE

La humedad atmosférica es imprescindible para un buen crecimiento de las plantas de interior. El grado óptimo de humedad es entre 72 y 75%, mientras que en invierno, en los interiores con calefacción central sólo se llega a un 40%.

Cuando la humedad de la planta no es adecuada, las hojas se amarillean y caen. Para evitar esto, compensar bastará con rociar, por medio de un pulverizador, las hojas con agua.