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TRANSPLANTE
Se
debe transplantar por los siguientes motivos:
·
El sustrato donde crecen las raíces va
empobreciéndose a pesar de las sucesivas fertilizaciones.
·
Los elementos del substrato se deshacen y se
convierten en polvo, reduciendo la circulación de aire y agua.
·
El volúmen de raíces va aumentando hasta que
se encuentran apretadas.
En
consecuencia, el crecimiento de la planta disminuye, sus hojas pierden
color, la floración es menor y el transplante a un recipiente mayor se
hace indispensable.
RENOVACIÓN DEL SUSTRATO DE SUPERFICIE
Cuando
se trate de plantas demasiado grandes y por lo tanto difíciles de
manipular por su edad o bien por su tamaño, es mejor no trasladarlas a
recipientes mayores y en estos casos habrá que renovar
el sustrato de la superficie procurando no estropear las raíces.
Esta reemplazará al anterior sustrato por uno nuevo, cuyos elementos
nutritivos serán distribuidos por los riegos sucesivos.
PODA
Con
las plantas de interior no se trata de una poda propiamente dicha o como
la utilizada con los arbustos. Su
finalidad esencial será la de proporcionar una cierta armonía y
equilibrio a la planta.
Según
las proporciones de su desarrollo habrá que despuntarlas, cortarlas o
podarlas.
·
Despunte
Algunas
plantas con tallos blandos o los brotes pequeños de la mayoría de las
otras plantas crecen muy rápidamente. Presentan una tendencia a
desarrollarse sobre todo hacia arriba, dejando de esta manera la base
despoblada. El despunte consiste en intervenir antes que se produzca el
fenómeno de marchitamiento suprimiendo 1 ó 2 cm de tallo por debajo de
la última yema. Esta operación debe respetar la forma original de la
planta. Los brotes despuntados ramificarán, favoreciendo la aparición
de nuevas ramas y de yemas con flores.
·
Poda
La
poda de las plantas de interior se hace a principios del período de
vegetación; es decir, entre febrero y junio. Consiste en suprimir una
parte del brote del año anterior, pero respetando la forma de la planta
con una tijera de podar.
Existen
cuatro normas para una buena poda:
-
Quitar las ramas que se superponen o se
cruzan. Dejar las mejor situadas y las más vigorosas.
-
Airear el interior de la planta, suprimiendo
tallos endebles o secos.
-
Respetar la forma inicial de la planta. No
podar todas las ramas a la misma altura.
-
Efectuar un corte perpendicular al tallo de 5
mm por encima de una hoja.
TUTORADO
Cualquiera
sea el sistema y materiales utilizados, el
tutor ha de ser siempre discreto, eficaz y duradero. Desde el punto
de vista general el tutor no es indispensable, pero es necesario en los
siguientes casos:
-
Durante el crecimiento se aconseja sujetar los
tallos tiernos a un tutor para que crezcan regularmente, y obtener un
tronco bien derecho o una pared bien poblada.
-
Algunas especies de plantas tienen tallos
endebles y frágiles, por lo que sin un apoyo se doblarían bajo el peso
de las hojas.
En
el caso de algunos Philodendron de gran tamaño, se utilizan
preferentemente tutores de plástico envueltos con una capa de unos 3 cm
de espesor de musgo, sujetos al
lugar adecuado con un fino hilo. De esta forma la planta se apoya
sobre el tutor que asemeja un tronco musgoso, y desarrolla entonces
bonitas hojas gracias a la humedad que despide el musgo del tutor, y que
debe estar regado regularmente.
LIMPIEZA DE LAS
HOJAS
Es
aconsejable limpiar las hojas tanto en invierno como en verano. Con ello
quitaremos el polvo que se acumula sobre la superficie de las hojas y
que tapona los estomas, los cuales deben estar limpios para que la
planta tenga un crecimiento rápido y saludable.
Además,
si limpiamos periódicamente las caras de las hojas, éstas conservan
intactos sus colores y su brillo.
La
forma más fácil de limpiarlas es con un trapo húmedo y limpio o con
pulverizador.
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