TEMPERATURA EN LOS INTERIORES

Para crecer sin problemas, una planta de interior necesita una temperatura entre 120 en invierno, mientras dura el descanso vegetativo, y 240 en verano. Toleran mal los cambios bruscos de temperatura, los cuales paralizan el crecimiento, y provocan la caída de hojas.

Dados los sistemas de calefacción, es difícil conseguir una temperatura equilibrada sin secar la atmósfera. Por ello habrá que pulverizar con agua las plantas de regiones calientes y secas, para compensar la pérdida de agua provocada por su transpiración y mantener una atmósfera húmeda.  

Sitios fríos y las corrientes de aire:

·        Algunas plantas situadas cerca de una ventana, o entre una ventana y una cortina, pueden padecer frío y corrientes de aire, en invierno.

·        Las instalaciones de aire acondicionado no son adecuadas para una planta verde.

·        En una sala las corrientes de aire entre dos ventanas o dos puertas, situadas frente a frente, pueden dañar las plantas colocadas a su paso.  

Sitios calientes:

·        Muy pocas plantas toleran estar en un estante situado encima de un radiador o de una boca de aire caliente. La atmósfera sería tan seca, que solamente las plantas frágiles como Caladium podrían habituarse, si se las rociara con agua con bastante frecuencia.

·        El borde de una ventana a pleno sol y sin sombra es también un sitio en el que las temperaturas aumentan rápidamente y es desaconsejable.