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Friedrich
Wilhelm Nietzsche expuso su poética visión de un nuevo tipo de ser humano
como figura dominante de una sociedad radicalmente transformada en la obra
Also sprach Zarathustra (Así hablaba Zaratustra, 1883). Este nuevo tipo, el
Übermensch (‘superhombre’), daría cuerpo a las mejores cualidades del
individuo creativo, la expresión más alta de la “voluntad de poder”,
la fuerza que produce todo esfuerzo humano.
La preocupación de Nietzsche por las fuerzas
interiores de la personalidad humana influyeron profundamente en el
desarrollo del pensamiento de principios del siglo XX. En psicología, las
teorías sobre la psique humana de Sigmund Freud y del psicólogo y psiquiatra
suizo Carl Gustav Jung deben mucho a la obra de Nietzsche. A partir de la
idea de Nietzsche de la recurrencia cíclica de los acontecimientos, el
filósofo de la historia Oswald Spengler formuló sus principios sobre el
determinismo histórico. Estos desarrollos en los estudios de psicología e
historia, combinados con la concepción de Nietzsche del artista
como un crítico radical de la sociedad, influyeron en los movimientos
literarios más importantes de finales del siglo XIX y principios del XX:
naturalismo, expresionismo y teatro épico.
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